
Senadores republicanos arrecian hoy sus ataques contra el DREAM Act, una propuesta de ley que pronto deberán discutir en un intento demócrata por legalizar a algunos inmigrantes en Estados Unidos.
El proyecto, criticado entre los indocumentados por su carácter excluyente ya que sólo beneficiaría a jóvenes con potencialidades para el Ejército y el trabajo calificado, es visto desde el lado conservador como una amnistía para criminales.
Aún así, los líderes demócratas en el Congreso Harry Reid y Nancy Pelosi abogan por sacarlo de debajo de un grupo de legislaciones pendientes de aprobación, a fin de someterla a votación antes de que pierdan la mayoría de la Cámara baja este año.
En consecuencia, desde el Partido Republicano comenzaron a circular ya teorías sobre el gasto social y financiero que implicaría aprobar el DREAM Act o Ley de Desarrollo, Alivio y Educación para Menores Extranjeros.
Según esos cálculos, el proyecto no sólo legalizaría a 2,1 millones de los más de 11 millones de indocumentados en el país, sino que también les concedería, en consecuencia, el derecho de asistir a universidades públicas y recibir prestamos estudiantiles.
Jeff Sessions, el senador por Alabama que distribuye el estudio, también ve mal que los inmigrantes indocumentados puedan beneficiarse algún día de los programas federales de empleo y estudio.
Además, los conservadores temen que el DREAM Act, al permitirle a los jóvenes naturalizados legalizar también a sus padres, desencadene una avalancha de entrega de tarjetas verdes para obtener la residencia en el país.

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